domingo, 10 de agosto de 2008

Tienes un mail



Julio conoció a Celsa justo a tres semanas de vacacionar en el verano, estaba sentado en la sala de informática universitaria, hecho bolas frente a un frío monitor plano de 17” que le exigía en lenguaje digital, rellenar los campos faltantes para crear su cuenta de correo universitaria. ¡Carajo!, pensó, si no fuera por la obligación, mandaba al diablo esto, no le entiendo ni madres. A su lado, Celsa, una guapa y desconocida estudiante estaba en lo suyo, tecleaba de lo lindo en su Messenger, dándose gusto aderezando los mensajes con caritas,

muñequitos y cuanta pendejada electrónica se topaba…
Disculpa que te moleste, -dijo Julio en tono lastimero-, ¿me echas la mano con mi cuenta? No entiendo ni papa. Celsa se le quedó viendo fijamente con los ojos abiertos como pelotas de voleibol. ¡Qué! ¿No sabes manejar una cuenta de correo? Jajajaja -se burló con cristalina carcajada-, no la jodas, tas pior que mi abuelito… Mira, te voy a enseñar, dale aquí, allá, ahora teclea esto, el otro y ¡tararara …! Ya stas, sólo pon un nickname y voila ya tienes mail… Julio se le quedó mirando con cara de “juat” y sólo atinó a decir ¿nickname?. ¡No manches! Estás más tatanka de lo que pensé, ¿no sabes que es el nickname? -dijo asombrada-. No -contestó apenado-. Ta’ bueno, mira, el nickname es propiamente la dirección que tendrás; tu te llamas Julio Rebolledo, intenta poner un nickname que vaya con tu nombre para que te identifiquen, algo como Julio_rebolledo o rebollulio o algo así ¿Ok? Bueno. deja ver, gracias, pero… ¿Cómo te llamas? Celsa pa’ servirte, pero deja acabo acá.
Julio se quedó de nuevo solo frente al temido monstruo, tecleó varias combinaciones y nada, todas ocupadas, chingao que tarugo estoy, no se me ocurre nada. Oye Celsa; disculpa la lata pero me puedes sugerir algún nickname, todos están ocupados. “Hijo e su madre,- pensó Celsa-, tan guapito y tan nango” ¡Latoso55! Ponle latosos55 jajajaj -se burló de nuevo Celsa- Es que eres bien latoso. Ta bien ya entendí, ya entendí dijo Julio con su carita de “mendiga bruja, tan bonita y tan renegona”, volteó a su gélido monitor, se tronó los dedos e iba a insistir con sus julios rebolledos, cuando las dedos guiadas más por la pasión que por el cerebro, escribieron: latoso55… dos segundos después, el consabido menaje: “Felicidades y bienvenido a ‘jotmeil’, acaba de crear su cuenta blablablabla…”
Pos ya está dijo Julio aún avergonzado funcionó, mi dirección es latoso55 de jotmeil. Gracias por la ayuda…
No mms, -dijo Celsa- nomás te dije de broma jajajaja, pero bueno, ya está creada, ya ni modo, mi correo es celsy89 de yimeil por si quieres escribirme. Saz, gracias de nuevo y nos vemos.
Julio estuvo toda fin pensando en Celsa y le arrobaba la imagen que ella desplegó dominando la computadora, se veía tan chula y tan entendida que quedó prendado. El siguiente lunes, dos semanas antes de salir de vacaciones, Julio atacó con todo a la chica, la estuvo mirando de lejos en el campus y aprovechó un momento que se quedó sola para lanzarse. Hola Celsa, ¿Cómo te va? ¡Ha!, la eminencia informática ha llegado, -dijo la chica riendo y preguntando- ¿Cómo te va con tu correo? Pues hasta ahora no se lo he dado a nadie más que a ti, pero no creo que tú me escribieras nada ¿Eda? No pus no ¿Cómo crees? Si apenas te conozco. Te invito a dar el rol al rato ¿Cómo ves? Pa’que me conozcas mejor y me escribas, la soltó Julio de pronto. Ta bien, pero un ratín nomás, porque están los finales y ya ves cómo se las gastan estos canijos de la facultad.
Por dos semanas Julio y Celsa pasaron de los ¿Dónde vives? ¿Tienes pareja? y ¿Cuantos años tienes? A los “me la paso a toda madre contigo”, “qué bien te ves hoy”, “qué bonito huele tu perfume” etc.; para Julio era un suplicio estar junto a Celsa y no abrazarla, para Celsa era un suplicio estar junto a Julio y que él no la abrazara. Se pasó el tiempo, Celsa saldría dos meses de vacaciones a la sierra de Chihuahua y Julio no se había dado las fuerzas necesarias pá lanzarse, el último minuto de la última hora que se vieron, Julio se atrevió y dijo: “me pasas un resto, ¿quieres ser mi novia?” Celsa recordó las poco sabias palabras de su madre y abuela “cuando un chavo se te declare, por mucho que quieras, hazte del rogar y dile que lo vas a pensar”, deja lo pienso, te aviso la semana que entra.
Julio esperó la llamada por tres semanas y nada, desesperado decidió llamarle al celular, la incertidumbre se adueñó de su almohada y la náusea de su estómago, necesitaba respuestas. “El número que usted marcó se encuentra fuera del área de servicio” dijo la pinche vieja de Telcel. ¡Uta! en la sierra no hay servicio. Pasó el verano y Julio esperó con cinco kilos menos de peso y 300 mariposas más en la panza. ¡No me hablaste! Le reclamó en cuanto la vio, me tienes todo tembloroso por ti. Celsa contestó con risa amorosa. ¡Mi latoso! Esa misma noche te escribí un sí a tu correo ¿no lo leíste?

Si creamos una cuenta de correo y la distribuimos a personas importantes para nosotros, esas personas confían en que leeremos y contestaremos los mensajes que nos envían. Es una falta de respeto a nuestros contactos importantes no consultar el correo por lo menos dos veces a la semana- si no es que diario- ¿Usted que opina?