martes, 17 de agosto de 2010

La vida en archivos


Por Fernando Álvarez Luján


Estuve pensando el otro día cuan alegre y divertida sería nuestra vida si todos los elementos que nos rodean y que nos integran fueran similares a los archivos electrónicos de una computadora.

Me imagino lo gratificante que sería pasarse un billete de 500 de una bolsa a otra y que éste en lugar de simplemente cambiar de lugar se clonara así mismo o copiara multiplicándose en dos, luego a otra bolsa y en tres, luego a otra y a otra y a otra hasta formar un buen puñado de billetes, suficiente para trabajar solo unos minutos al día, pasando billetes de una bolsa a otra.

Qué maravilloso sería, que antes de salir de tu casa, pudieses hacer un copy-paste de tu auto, ¡Saz!, Lo arrastras de un lado al otro de la cochera y ¡voila…!, dos autos iguales, tanque de gasolina lleno, limpiecito, aromatizado y sin raspones. No te preocuparás de que te lo roben, lo rayen, acabes con la gasolina o quede sucio, al final del día, lo tiras a la basura y un día después ¡Sas!, arrastras de nuevo de un lado al otro tu flamante auto y tienes otra copia íntegra. Claro que cuando el auto ya esté muy pasado de moda, no te preocuparías, porqué ya sabes que con la técnica del billete-bolsa-bolsa, en 4 o 5 horas reunirás la “lana” necesaria para comprarte un último modelo, mismo que será repetido hasta que te hartes de él.

Imagino las eternas borracheras al hacer backup de las chelas, los pomos y los cheskos, nunca terminaría. ¿O que tal después de ir al súper? ¡A respaldar toda la latería!, blancos y desechables, químicos de limpieza, juguetes y enseres de cocina. (No se recomienda respaldar frutas y verduras, carnes rojas, blancas y frías ya que tendrías que hacerle backup al refri y ¿francamente para que quieres tantos refris en tu casa?).

Algo que tampoco se recomienda es abusar del copy-paste en la ropa (a menos que sean calzones o calcetines) ya que es de muy mal gusto tener varias camisas, vestidos, pantalones o shorts iguales. Aquí nuevamente se recomienda la técnica de respaldo billete-bolsa-bolsa.

Pero hay cosas que duelen, que molestan, que entristecen y que definitivamente no se deben respaldar o copiar bajo ninguna circunstancia: Los momentos de enojo con tu pareja, los malos sueños y los malos amigos, las malas compañías y las notas rojas de los periódicos, tampoco es recomendable copiar los chismes que afectan a terceros y los malos modales del taxista o el vecino, desde luego, nunca de los nuncas hagas un respaldo de las malas vibras de los demás. Todos estos elementos será indispensable borrarlos manualmente, tomando la precaución de eliminar también los archivos temporales.

Hay otras cosas que solo vale la pena respaldar por si acaso es necesario sacarlas a relucir, cómo las promesas de los políticos en campaña, la descripción verbal que los vendedores hacen al pedirte firmar contratos o cuando se ha empeñado una palabra amiga, estos archivos hay que guardarlos en carpeta cualquiera pero que sea fácil encontrarla.

Pero más allá de cuestiones económicas, modas, gula o esparcimiento, hay cosas que no quisiera perder por nada del mundo: Los besos de mi mujer, los de de mis hijos, los consejos de mi padre, los amores de mi madre, el cariños de mis hermanos, las lecturas que más he disfrutado, los poemas pescados al viento, los paisajes imprevistos, las canciones que me han calado -aquí mismo- en los meritos huesos, las risas de mis amigos, las carcajadas familiares y las nostalgias tristes pero placenteras. He descubierto mis queridos amigos, que estos archivos fácilmente identificables por su extensión (.feel), si se pueden respaldar, siempre y cuando tengas la disposición de crear una gran partición en tu corazón, después solo dales Copy-paste.

Ahí’la.
feraluj
Agosto de 2010